La confiabilidad de los itinerarios marítimos continúa deteriorándose a escala global. Aunque el Puerto de Montevideo avanza en su normalización operativa, los importadores y exportadores uruguayos siguen expuestos a alteraciones en las cadenas internacionales de transporte.
El transporte marítimo internacional atraviesa una nueva etapa de deterioro en el cumplimiento de sus itinerarios. Los indicadores correspondientes a septiembre de 2026 difundidos por Xeneta señalan que apenas el 27% de los arribos se produjo dentro de los plazos programados, dos puntos porcentuales menos que en agosto.
La demora promedio alcanzó los seis días, acumulando un incremento de 2,4 días desde comienzos del segundo trimestre. El deterioro se registra por cuarto mes consecutivo y responde a una combinación de congestión portuaria, fenómenos meteorológicos extremos y alteraciones en las programaciones de las navieras.
Por su parte, Sea-Intelligence informó una confiabilidad global del 49,9% en agosto de 2026 y una demora promedio de 6,81 días entre los buques que arribaron fuera de plazo. Ambos indicadores corresponden a metodologías diferentes y, por tanto, no deben compararse directamente.
Asia concentra importantes dificultades operativas
Parte de las alteraciones se originó en los principales puertos asiáticos, donde la congestión y los eventos meteorológicos han afectado la programación de los buques.
Según Sea-Intelligence, durante agosto la puntualidad de los puertos asiáticos analizados descendió al 32,3%, con una demora promedio de 7,28 días entre los arribos tardíos. En China, la puntualidad se situó en 23,9%.
Cuando un buque pierde su ventana de atraque, el retraso puede propagarse a las escalas siguientes y comprometer conexiones previstas. Por eso, una disrupción en origen puede continuar afectando la carga aunque las condiciones portuarias locales mejoren.
¿Qué sucede con las rutas que conectan con Uruguay?
Un dato relevante es que, según Xeneta, las rutas de la costa este de Sudamérica mejoraron su puntualidad en 12 puntos porcentuales durante septiembre, en contraste con el deterioro del indicador global.
Este comportamiento confirma que las dificultades internacionales no afectan a todas las rutas de la misma manera. Sin embargo, tampoco elimina los riesgos para Uruguay: Montevideo integra una red de escalas y transbordos en la cual las demoras acumuladas en otros puertos pueden modificar las fechas estimadas de arribo.
La conectividad regional continúa evolucionando. En julio de 2026, ZIM anunció su servicio Falcon, con una rotación prevista desde Asia hacia puertos brasileños, Montevideo y Buenos Aires. Además, MSC y ONE comunicaron en octubre una reconfiguración de un servicio Asia–costa este sudamericana con escalas en Montevideo y Buenos Aires previstas a partir de abril de 2027. Estos anuncios de servicios no constituyen por sí mismos una medición de puntualidad en Uruguay.
La normalización de Montevideo no garantiza la regularidad internacional
La reciente normalización operativa de TCP representa un avance para recuperar la estabilidad en el Puerto de Montevideo. No obstante, corresponde distinguir entre eficiencia de una terminal y confiabilidad del itinerario marítimo.
Una terminal puede operar normalmente y recibir un buque fuera de su fecha originalmente prevista por alteraciones ocurridas en etapas anteriores del viaje. Determinar el origen de una demora resulta fundamental para evaluar los efectos sobre la cadena logística y los eventuales costos adicionales.
En consecuencia, la recuperación portuaria local es una condición importante para la eficiencia, pero no garantiza por sí sola el cumplimiento de los itinerarios internacionales.
Impacto para importadores y exportadores uruguayos
Para los importadores, los cambios sucesivos de ETA pueden afectar inventarios, entregas comprometidas y coordinación del transporte terrestre. También pueden prolongar el período entre la compra y la disponibilidad efectiva de la mercadería, con consecuencias financieras.
Para los exportadores, las reprogramaciones pueden provocar cambios de booking, roleos, pérdida de conexiones y dificultades para respetar fechas comerciales. En cargas refrigeradas u otras mercancías sensibles, la incertidumbre exige una coordinación aún mayor entre los distintos operadores.
Una demora no supone necesariamente un aumento del flete marítimo, pero puede generar almacenajes, reprogramaciones y mayores tiempos de inmovilización de la carga. Por eso, además del precio del flete, conviene evaluar la confiabilidad del servicio y el costo logístico integral.
Gestionar los tiempos reales de tránsito
Los tiempos publicados por las navieras son referencias para la planificación, no garantías absolutas. Para seguir una operación conviene distinguir la salida y el arribo estimados de sus fechas efectivas, y considerar todas las escalas y conexiones involucradas.
El análisis del cumplimiento histórico de servicios y la identificación de desvíos ayudan a distinguir si la demora se produjo en origen, durante el transporte, en el transbordo o en destino. Esto permite actuar con anticipación frente a compromisos comerciales exigentes.
Conclusión: previsibilidad como factor de competitividad
La confiabilidad de los itinerarios marítimos continúa deteriorándose a escala global. Aunque el Puerto de Montevideo avanza en su normalización operativa, los importadores y exportadores uruguayos siguen expuestos a alteraciones en las cadenas internacionales de transporte.
El deterioro mundial de la puntualidad confirma que la planificación marítima continúa expuesta a factores externos. Para Uruguay, el desafío consiste en aprovechar la recuperación de la normalidad portuaria local sin perder de vista los riesgos que se originan en la red internacional.
La mejora observada en septiembre en las rutas de la costa este sudamericana es favorable, pero no debe interpretarse como una solución definitiva. Importadores y exportadores necesitan información actualizada, seguimiento de itinerarios y márgenes adecuados de planificación.
La competitividad logística no depende solamente de cuánto cuesta transportar una mercadería, sino también de la capacidad de cumplir los plazos comprometidos.








