La situación de Terminal Cuenca del Plata (TCP), principal terminal especializada de contenedores del Puerto de Montevideo, volvió a ocupar un lugar central en la agenda del comercio exterior uruguayo. Después de varios meses de medidas sindicales, negociaciones y períodos de paralización, el Poder Ejecutivo decidió intervenir estableciendo servicios mínimos obligatorios para determinadas operaciones, buscando garantizar un nivel básico de funcionamiento de la terminal sin llegar a declarar formalmente la esencialidad. Para importadores y exportadores, entender esta diferencia es importante: el conflicto laboral todavía no está definitivamente resuelto, pero el escenario operativo cambió.
¿Desde cuándo viene el conflicto?
Las diferencias laborales en el sector portuario vienen desarrollándose desde comienzos de 2026.
Durante enero y febrero se produjeron medidas vinculadas principalmente a la negociación en los Consejos de Salarios y a los reclamos por una mayor estabilidad laboral y un número mínimo de jornales asegurados.
Con el correr de los meses, el conflicto se concentró particularmente en Terminal Cuenca del Plata y en la negociación de un nuevo convenio colectivo.
Desde junio se sucedieron distintos paros y negociaciones tripartitas entre Terminal Cuenca del Plata, el sindicato de trabajadores dentro del SUPRA y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
Durante julio se alcanzó un acuerdo transitorio para levantar las medidas y negociar bajo un régimen de paz laboral, pero las diferencias no lograron resolverse definitivamente. En agosto y septiembre volvieron a producirse paralizaciones y asambleas, llevando el conflicto a un nivel de impacto cada vez mayor sobre la operativa de contenedores.
¿Qué están negociando?
El conflicto no responde a un único punto. Entre los principales temas que estuvieron sobre la mesa aparecen:
- Jornales asegurados y estabilidad laboral: Una de las principales reivindicaciones sindicales ha sido establecer determinadas garantías de jornales mensuales para los trabajadores.
- Categorías y condiciones de trabajo: También existen diferencias vinculadas a categorías laborales y organización del trabajo dentro de la terminal.
- Logística y determinadas tareas operativas: La negociación incluye aspectos relacionados con la forma de organizar distintas operaciones y funciones dentro de TCP.
- Guardias durante los conflictos: La empresa planteó la necesidad de que, aun durante una medida sindical, determinadas operaciones continúen funcionando para evitar la paralización prácticamente total de la terminal. Las partes tampoco lograron ponerse de acuerdo sobre cuál debía ser ese nivel mínimo de actividad.
El conflicto dejó de ser exclusivamente laboral
Desde el punto de vista del comercio exterior, éste es probablemente el elemento más relevante.
TCP es la única terminal especializada de contenedores del Puerto de Montevideo, aunque no es el único operador que moviliza contenedores dentro del puerto.
En las áreas públicas, Montecon también realiza operaciones de carga y descarga de contenedores, utilizando distintos muelles públicos y atendiendo además carga general y cargas proyecto.
La diferencia es importante: TCP funciona como una terminal específicamente concesionada y diseñada para la operativa de contenedores, mientras que Montecon desarrolla sus actividades dentro de las áreas públicas del puerto.
El Puerto de Montevideo cuenta, además, con otras terminales e instalaciones especializadas para distintos tipos de carga, como graneles, celulosa y pesca.
Por lo tanto, una paralización de TCP no significa necesariamente el cierre completo del Puerto de Montevideo, pero sí afecta una parte fundamental de su capacidad de operación contenerizada y puede generar efectos relevantes sobre todo el sistema portuario.
- buques demorados o reprogramados
- dificultades para recibir y retirar contenedores
- mayores tiempos de espera para camiones
- riesgo sobre cargas refrigeradas y perecederas
- costos adicionales de almacenaje y logística
- modificaciones de itinerarios por parte de las navieras
- pérdida de previsibilidad para importadores y exportadores
Por esta razón, durante septiembre el Gobierno aumentó directamente su participación en la negociación.
De la negociación a la intervención del Poder Ejecutivo
Ante la reiteración de las medidas y la falta de acuerdo, el Gobierno otorgó a las partes un nuevo plazo para intentar alcanzar una solución negociada.
Paralelamente, TCP solicitó formalmente al Poder Ejecutivo que determinara la esencialidad de determinados servicios de la terminal.
Finalmente, el Gobierno optó por una solución diferente: no declaró formalmente la esencialidad de TCP, sino que estableció un régimen de servicios mínimos.
La medida comenzó a regir el 12 de septiembre de 2026 y tiene carácter transitorio.
¿Qué significa que existan “servicios mínimos”?
En términos simples: el sindicato mantiene el derecho a realizar medidas gremiales, pero esas medidas no pueden llevar determinadas operaciones de TCP a una paralización total.
Si se produce un nuevo paro o una medida que afecte la actividad, deberá mantenerse una dotación de trabajadores suficiente para garantizar determinadas prestaciones.
- carga y descarga de buques
- recepción de contenedores llenos
- recepción de contenedores vacíos
- operaciones vinculadas tanto a importación como a exportación
- almacenamiento y depósito
- atención de transporte carretero, garantizando una capacidad mínima de 25 contenedores por hora
Además, debe mantenerse plenamente la atención vinculada a contenedores refrigerados, productos perecederos y mercaderías sanitariamente sensibles.
Es decir, ante una nueva medida sindical, TCP podría funcionar con una capacidad reducida, pero determinados servicios básicos deberían continuar.
¿Es lo mismo que declarar la esencialidad?
No. Y esta diferencia es importante.
La legislación uruguaya contempla la posibilidad de determinar servicios esenciales que deben mantenerse mediante turnos de emergencia.
La consecuencia jurídica de una declaración de esencialidad es considerablemente más fuerte: si los servicios declarados esenciales son interrumpidos, la propia normativa prevé consecuencias sobre la licitud de la huelga y habilita al Estado a adoptar medidas para garantizar su continuidad.
El régimen establecido ahora por el Gobierno busca una solución menos extrema. Puede entenderse, desde un punto de vista práctico, como un camino intermedio entre permitir una paralización completa y declarar formalmente la esencialidad.
Pero jurídicamente conviene hacer una precisión: los servicios mínimos no son simplemente una esencialidad parcial.
El Gobierno intenta compatibilizar el derecho de los trabajadores a adoptar medidas sindicales con la necesidad de mantener funciones indispensables de una infraestructura estratégica para el comercio exterior del país. Por eso el trabajador puede continuar ejerciendo el derecho de huelga, pero determinadas funciones previamente establecidas deben mantenerse.
¿Qué cambia para importadores y exportadores?
El principal cambio es que una eventual nueva medida sindical no debería producir automáticamente una paralización absoluta de TCP.
Esto reduce ciertos riesgos, particularmente para mercadería refrigerada, perecedera o sensible.
Sin embargo, es importante no interpretar los servicios mínimos como una garantía de normalidad operativa.
- menor productividad
- mayores tiempos de espera
- acumulación de contenedores
- congestión de camiones
- modificaciones en ventanas de atraque
- retrasos en liberaciones y retiros
- costos logísticos adicionales
| Terminal operativa no significa terminal operando normalmente. |
Los servicios mínimos procuran garantizar lo primero, pero no necesariamente lo segundo.
Situación actual
Actualmente la operativa de Terminal Cuenca del Plata se encuentra normalizada, mientras continúa el proceso de negociación.
El régimen de servicios mínimos permanece vigente y se aplicaría en caso de nuevas medidas sindicales que afecten la actividad de la terminal.
Al mismo tiempo, el conflicto colectivo continúa abierto y el sindicato ha manifestado su desacuerdo con la resolución adoptada por el Gobierno.
Por lo tanto, todavía no puede considerarse definitivamente solucionado el conflicto.
Nuestra lectura
Más allá de cómo termine la negociación entre TCP y sus trabajadores, la decisión adoptada por el Gobierno introduce un elemento relevante para el funcionamiento futuro del Puerto de Montevideo.
Por primera vez en este conflicto se define concretamente qué operaciones deben preservarse aun cuando exista una medida gremial.
Para el comercio exterior esto aporta un nivel adicional de protección, aunque no elimina el riesgo operativo.
Uruguay depende fuertemente de Montevideo para su conectividad marítima contenerizada y, en un contexto regional donde los puertos compiten por carga, servicios y escalas de las principales navieras, la previsibilidad operativa es también un factor de competitividad.
Para importadores y exportadores, el escenario actual exige seguir monitoreando no solamente si existe o no un paro, sino también qué alcance tiene la medida, qué servicios permanecen activos y qué impacto puede generar sobre cada embarque.
Desde MAP Comercio Exterior continuaremos siguiendo la evolución de la negociación y su impacto sobre las operaciones de importación y exportación.








