Durante buena parte de las últimas décadas, uno de los cuestionamientos recurrentes al MERCOSUR fue su dificultad para ampliar de manera significativa su red de acuerdos comerciales fuera de la región. Ese escenario empieza a mostrar señales concretas de cambio.
Entre 2025 y 2026 el bloque avanzó simultáneamente en varios frentes: puso en funcionamiento el acuerdo con Singapur, firmó y comenzó a ratificar el tratado con EFTA, reactivó con intensidad las negociaciones con Canadá e inició formalmente un proceso negociador con Japón.
Más allá de la relevancia política de estos movimientos, desde el punto de vista del comercio exterior existe un cambio más profundo: el MERCOSUR está intentando diversificar sus mercados de acceso preferencial y reducir la concentración histórica de su agenda comercial.
Para Uruguay, una economía pequeña, abierta y dependiente del comercio internacional, este proceso merece especial atención.
Un escenario diferente: ya no todos los acuerdos son proyectos de largo plazo
El primer elemento importante es distinguir el grado de avance de cada negociación.
Actualmente conviven cuatro escenarios muy diferentes:
| Mercado | Estado actual | Lectura para Uruguay |
| Singapur | Acuerdo vigente para Uruguay desde marzo de 2026 | Beneficios comerciales que ya pueden utilizarse |
| EFTA | Tratado firmado y ratificado por Uruguay y Brasil | Próxima etapa de implementación |
| Canadá | Negociación activa | Posible apertura de un mercado relevante de América del Norte |
| Japón | Negociación formal iniciada en junio de 2026 | Apuesta estratégica hacia Asia |
Esta diferencia es clave para las empresas.
No es lo mismo analizar un acuerdo ya operativo que una negociación que puede tardar años en transformarse en preferencias arancelarias concretas.
Singapur: el primer acuerdo del MERCOSUR con el Sudeste Asiático ya es una realidad
El acuerdo entre MERCOSUR y Singapur entró en vigor bilateralmente para Uruguay el 1.º de marzo de 2026, luego de completarse los procedimientos internos de ratificación. Paraguay había comenzado su aplicación un mes antes. MERCOSUR
El dato es relevante por dos razones.
La primera es estrictamente comercial. Las empresas uruguayas ya pueden comenzar a analizar qué mercaderías quedan alcanzadas por preferencias arancelarias, cuáles son sus respectivos cronogramas de desgravación y qué requisitos de origen deben cumplirse.
La segunda es estratégica.
Singapur no debe mirarse solamente como un mercado de destino de algo más de seis millones de habitantes. Su verdadera importancia está en su función como hub comercial, financiero y logístico del Sudeste Asiático.
El acuerdo además es más amplio que un tratado tradicional de reducción de aranceles. Incluye bienes, servicios, inversiones, compras públicas, propiedad intelectual, comercio electrónico y disposiciones para pequeñas y medianas empresas. MERCOSUR
¿Dónde está la oportunidad para Uruguay?
Para un exportador, la primera pregunta debería ser si el producto que actualmente comercializa —o que podría comercializar— obtiene una ventaja respecto de competidores de otros orígenes.
Para un importador, el análisis es inverso: si Singapur aparece dentro de su cadena de abastecimiento, puede ser necesario revisar nuevamente la estructura arancelaria de la operación.
Pero existe también una tercera dimensión.
Singapur puede transformarse en una plataforma para operaciones regionales, distribución y servicios hacia otros mercados asiáticos.
Es decir, el valor del acuerdo puede exceder ampliamente el comercio bilateral Uruguay–Singapur.
EFTA: un acuerdo pequeño en población, pero relevante en poder adquisitivo
El segundo frente a seguir es el Tratado de Libre Comercio entre MERCOSUR y EFTA, organización integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein.
El tratado fue firmado en septiembre de 2025 y durante junio de 2026 Uruguay y Brasil completaron sus respectivas aprobaciones parlamentarias. MERCOSUR
El acuerdo prevé mejorar el acceso a mercados para más del 97% de las exportaciones entre ambos bloques y conformaría un espacio económico de casi 300 millones de personas, con un PIB combinado superior a USD 4,3 billones. MERCOSUR
Para Uruguay, el interés de EFTA no está necesariamente en el volumen demográfico.
Está en el perfil de esas economías.
Son mercados con elevado poder adquisitivo, consumidores sofisticados y una fuerte presencia empresarial en sectores como farmacéutica, química, tecnología, maquinaria, instrumentos y servicios especializados.
Una oportunidad en dos sentidos
En Uruguay suele analizarse un acuerdo comercial principalmente desde el lado de las exportaciones.
Sin embargo, para determinadas empresas el efecto más inmediato puede aparecer por el lado de las importaciones.
Una reducción progresiva de aranceles sobre:
- maquinaria;
- equipos;
- productos farmacéuticos;
- determinados insumos industriales;
- instrumentos técnicos;
- tecnología especializada,
puede reducir costos y mejorar la competitividad de procesos productivos locales.
Del lado exportador, en cambio, Uruguay tendrá que identificar nichos donde pueda competir no solamente por precio, sino por calidad, trazabilidad, certificaciones y valor agregado.
Canadá: una negociación que volvió a tomar velocidad
La negociación entre MERCOSUR y Canadá no es nueva, pero durante 2026 volvió a adquirir dinamismo.
En febrero se desarrolló la octava ronda de negociaciones en Brasilia y, entre el 25 y el 29 de mayo, se realizó en Toronto la décima ronda. MERCOSUR
Los temas sobre la mesa muestran que se trata de una negociación amplia:
comercio de bienes y servicios, propiedad intelectual, comercio electrónico, reglas y procedimientos de origen, servicios financieros, telecomunicaciones, desarrollo sostenible y movilidad temporal de personas de negocios. MERCOSUR
El intercambio comercial tampoco es marginal.
En 2025 el comercio de bienes entre Canadá y MERCOSUR alcanzó aproximadamente USD 12.600 millones, con exportaciones del bloque por USD 8.700 millones e importaciones por USD 3.900 millones. MERCOSUR
¿Qué debería observar Uruguay?
Canadá es un mercado atractivo por su poder adquisitivo, estabilidad institucional y demanda de productos agroalimentarios, servicios y bienes especializados.
Pero en una eventual negociación serán determinantes aspectos que muchas veces quedan en segundo plano frente al anuncio político.
Entre ellos:
acceso efectivo al mercado, contingentes, requisitos sanitarios, reglas de origen y tratamiento de sectores sensibles.
Por eso todavía no corresponde hablar de beneficios concretos para una posición arancelaria determinada.
Sí corresponde comenzar a identificar qué sectores uruguayos podrían verse favorecidos si la negociación concluye.
Japón: el movimiento con mayor potencial estratégico hacia Asia
El frente más reciente es Japón.
El 30 de junio de 2026, MERCOSUR y Japón anunciaron formalmente el inicio de negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica. El proceso se apoyó en un marco de asociación estratégica creado a fines de 2025 y en reuniones preparatorias realizadas durante enero y marzo de 2026. MERCOSUR
La escala potencial del acuerdo es significativa.
Ambas partes representarían una zona económica de aproximadamente 400 millones de personas y un PIB conjunto cercano a USD 7 billones. En 2025, el intercambio comercial MERCOSUR–Japón alcanzó USD 13.700 millones. MERCOSUR
Japón además tiene una característica que lo diferencia de otros mercados.
Para el MERCOSUR puede ser simultáneamente:
un destino para alimentos y productos agroindustriales;
una fuente de tecnología y bienes de capital;
un origen importante de inversiones;
y un socio relevante en cadenas industriales.
Las inversiones japonesas ya tienen presencia significativa en sectores como automotriz, energía, logística e innovación. MERCOSUR
Para Uruguay, el potencial es importante, pero el desafío también
El mercado japonés es exigente.
La eliminación de un arancel no necesariamente garantiza el acceso comercial.
Normas sanitarias, estándares técnicos, trazabilidad, calidad, presentación del producto y continuidad del abastecimiento pueden ser igual o más importantes que la preferencia arancelaria.
Por eso, si la negociación avanza, la preparación empresarial debería comenzar antes de que el acuerdo entre en vigor.
Lo más importante no es cuántos acuerdos negocia el MERCOSUR
Desde nuestra perspectiva, el cambio más interesante no está únicamente en la cantidad de acuerdos.
Está en la diversificación geográfica.
El bloque está avanzando simultáneamente hacia:
Sudeste Asiático, a través de Singapur;
Europa fuera de la Unión Europea, mediante EFTA;
América del Norte, con Canadá;
y Asia desarrollada, a través de Japón.
Esta combinación puede alterar gradualmente el mapa comercial de las empresas del MERCOSUR.
También puede generar un efecto adicional: a medida que aumentan los acuerdos preferenciales, la gestión aduanera se vuelve más compleja.
Ya no alcanza con conocer la posición arancelaria y el arancel general.
Cada vez será más importante saber:
qué acuerdo es aplicable;
qué regla de origen corresponde;
qué documentación debe presentarse;
qué cronograma de desgravación tiene la mercadería;
y desde qué momento puede utilizarse efectivamente el beneficio.
¿Qué debería hacer una empresa uruguaya hoy?
Para las empresas, esperar a que los acuerdos estén completamente operativos para comenzar el análisis puede significar llegar tarde.
El trabajo debería comenzar antes.
Una empresa que importa o exporta regularmente puede revisar su base de operaciones actuales y clasificarla según:
mercado, posición arancelaria, origen, arancel actual y potencial tratamiento preferencial.
Con esa información es posible detectar oportunidades que de otra forma pueden pasar inadvertidas.
En algunos casos, el beneficio estará en exportar hacia un mercado nuevo.
En otros, puede estar en sustituir un proveedor internacional por otro origen con mejores condiciones arancelarias.
Y en determinadas industrias, el principal impacto puede venir de una reducción del costo de maquinaria, tecnología o insumos.
Una agenda comercial que empieza a tener impacto empresarial
Singapur, EFTA, Canadá y Japón representan cuatro momentos diferentes de una misma tendencia.
El MERCOSUR está intentando ampliar su inserción internacional y construir vínculos comerciales con mercados de alto poder adquisitivo fuera de su entorno regional inmediato.
Para Uruguay, esta evolución puede ser particularmente relevante.
Pero los acuerdos comerciales no generan competitividad automáticamente.
La oportunidad aparece cuando una empresa logra traducir un tratado internacional en una decisión concreta de comercio exterior: comprar mejor, exportar con una preferencia, modificar un origen, acceder a un nuevo mercado o reorganizar su cadena de abastecimiento.
Ese será probablemente uno de los principales desafíos para las empresas uruguayas durante los próximos años.
Pasar de conocer los acuerdos a utilizarlos estratégicamente.








